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El Instituto Mexicano para la Prevención y Tratamiento de la Trombosis (IMPTT) es una institución médica especializada, primera y única en su tipo en México y América Latina, de carácter privado pero con vocación social, dedicada de forma exclusiva a la prevención, diagnóstico oportuno avanzado, tratamiento integral multidisciplinario de vanguardia y seguimiento de la trombosis en todas sus manifestaciones clínicas venosas y arteriales.
Reúne médicos comprometidos y un modelo clínico innovador, donde los especialistas trabajaran de manera independiente, pero integrados en una red pensada para atender con calidez, ciencia y oportunidad. Ubicado en Guadalajara, Jalisco, el IMPTT nace como una respuesta estructurada, científica, ética y basada en evidencias frente a un problema silencioso y muchas veces ignorado: la trombosis venosa y arterial, una de las principales causas de muerte y discapacidad en México y el mundo.
El Instituto está encabezado por el Dr. Oscar Mauricio Gómez Leal, angiólogo y cirujano vascular y endovascular certificado, con amplia experiencia clínica en la atención de patologías trombóticas y con una gran visión de salud pública.
Lo acompañan un equipo multidisciplinario de médicos especialistas independientes integrado por;
Angiólogos, Hematólogos, Hematólogos Pediatras, Genetistas, Cardiólogos Intervencionistas, Cardiocirujanos, Neumólogos, Médicos intensivistas, Neurólogos intervencionistas, Radiólogos ecosonografista e intervencionista, Reumatólogos, Químico farmacobiólogos, Médicos generales capacitados en telemedicina, Técnicos en diagnóstico vascular y Enfermería profesional.
La trombosis aunque silenciosa es una amenaza real. Cada año, en México y en el mundo, cobra vidas que podrían haberse salvado con un diagnóstico oportuno, una consulta a tiempo, o una decisión médica certera.
La trombosis representa una amenaza grave y creciente para la salud pública. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades tromboembólicas —como la trombosis venosa profunda, el embolismo pulmonar, los infartos cerebrales y coronarios— causan más muertes anuales que el VIH, los accidentes automovilísticos y el cáncer de mama juntos.
La trombosis es la pandemia vascular no declarada. Cada año, una de cada cuatro muertes en el mundo se debe a enfermedades relacionadas con eventos trombóticos, como embolia pulmonar, infarto agudo al miocardio y accidente cerebrovascular isquémico.
Soy una mujer sana y activa de 45 años. Pensé que un dolor en la pantorrilla eran simples calambres, hasta que en la Clínica de Trombosis el Dr. Gómez Leal confirmó que se trataba de una trombosis venosa profunda mediante ultrasonido.
Gracias al diagnóstico oportuno y al tratamiento adecuado, pude recuperarme y retomar mi vida, incluso volver a correr una carrera de 10 km con indicaciones médicas claras.
Hoy sé que la trombosis puede ocurrirle a cualquiera y que detectarla a tiempo puede marcar la diferencia
Soy un estudiante de medicina de 24 años. En diciembre de 2025 fui diagnosticado con una embolia pulmonar potencialmente mortal. Acudí inicialmente a urgencias con dificultad respiratoria severa, sensación de desmayo y taquicardia, pero mis síntomas no fueron atendidos con la urgencia necesaria. Decidí buscar atención en otro hospital, donde el equipo médico del Instituto de la Trombosis reconoció de inmediato la gravedad del cuadro y realizó una trombectomía de urgencia que salvó mi vida. Esta experiencia dejó un impacto físico y emocional importante, y me enseñó el valor de escuchar al cuerpo y defenderse como paciente. Hoy sé que reconocer los síntomas de alerta y buscar atención oportuna puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte
Lo que comenzó como una lesión en el pie terminó convirtiéndose en algo mucho más grave.
Mientras me recuperaba de varias fracturas, desarrollé una trombosis venosa profunda sin síntomas evidentes. Posteriormente comencé con dificultad respiratoria, que resultó ser una embolia pulmonar extensa.
La recuperación fue larga y compleja, no solo a nivel físico, sino también emocional. Los coágulos tardaron meses en resolverse y el impacto en mi salud mental fue significativo.
Con el apoyo profesional integral que me brindaron en el instituto de la trombosis comprendí que la recuperación tras una embolia pulmonar requiere tiempo, paciencia y atención tanto al cuerpo como a la mente.
Hoy sé que la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar pueden ser silenciosas y potencialmente mortales, y que conocerlas puede marcar la diferencia.
Tuve una grata experiencia. Llevé a mi mamá con el cardiólogo del Instituto de la Trombosis el doctor Palos, quien es muy profesional pero sobre todo humano. Gracias a su atención oportuna mi mamá pudo realizarse una cirugía muy importante y hoy gracias a Dios está muy bien, recuperándose poco a poco. Muchísimas gracias.
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